En Allegra creemos que la infancia se vive a través de la experiencia, la exploración y la conexión con el mundo que nos rodea. Nuestra filosofía combina la autonomía, el orden y el aprendizaje práctico de Montessori con la creatividad, el arte y la música de Waldorf.
El arte y la música Waldorf nutren la imaginación y la sensibilidad de cada niño.
De esta manera ofrecemos una educación infantil integral que acompaña al niño con cuerpo, mente y corazón.
En Allegra, la naturaleza es nuestra aula principal. Jugamos, descubrimos y aprendemos al aire libre cada día, en contacto con el sol, la lluvia, el viento y la tierra. El trabajo en el huerto escolar y el jardín fomenta el respeto por el entorno, la paciencia y la responsabilidad, mientras sembrar y cuidar conecta a los niños con los ciclos naturales de la vida.
Los materiales Montessori permiten a los niños explorar, experimentar y aprender a su propio ritmo, desarrollando concentración, autonomía e independencia. Todo ello dentro de un ambiente bilingüe, donde el inglés se integra de forma natural en la rutina diaria, favoreciendo un aprendizaje vivencial basado en la práctica y la experiencia.
El arte y la música inspirados en la pedagogía Waldorf nutren la imaginación y la sensibilidad de cada niño. Pintamos, modelamos, cantamos y tocamos instrumentos, promoviendo la expresión personal, la creatividad y el equilibrio emocional. Estas experiencias se integran de manera armónica en el día a día junto al aprendizaje Montessori, ofreciendo una educación completa, respetuosa y significativa.
Nuestra misión es ofrecer un entorno educativo respetuoso, cálido y cuidadosamente preparado, donde cada niño pueda desarrollarse a su propio ritmo, preservando la esencia de su infancia y cultivando su curiosidad natural.
Acompañamos a los niños desde los 0 hasta los 6 años en un proceso de crecimiento integral —emocional, social, físico y cognitivo— fomentando la autonomía, la confianza en sí mismos y el amor por el aprendizaje.
Inmersos en pedagogía Waldorf y Montessori, y en un enfoque internacional, promovemos una educación consciente, por parte de toda la comunidad educativa, que honra las etapas evolutivas y prepara a los niños para desenvolverse en un mundo diverso con sensibilidad, creatividad y sentido de propósito.
Reconocemos al niño como un ser completo, digno de respeto, con tiempos, necesidades y procesos propios que deben ser protegidos por adultos responsables y acompañados sin prisa.
Evitamos la sobreestimulación y la anticipación de aprendizajes, favoreciendo que cada niño alcance sus hitos evolutivos de forma orgánica. Respetando sus impulsos propios hacia la exploración, manipulación, y experimentación consigo mismos y con el entorno.
Cuidamos el entorno como un elemento educativo esencial: bello, ordenado, sencillo y conectado con la naturaleza. Elementos naturales. Sin estridencias. Materiales que provienen de la naturaleza y con un gran valor que se transmite a los niños y niñas.
El juego, el movimiento, la integración sensorial y la vida práctica son los pilares del aprendizaje significativo en estas edades. En Allegra favorecemos esos tiempos, esos momentos y proporcionamos espacios adecuados para ello.
Fomentamos la independencia progresiva del niño, fortaleciendo su autoestima y su capacidad de decisión. Para ello desde pequeños observamos sus intereses y facilitamos todo lo necesario para que puedan conquistar su autonomía cada día un poco más. Esto empieza por lo físico, pero tiene una gran repercusión en el interior del niño y de la niña creando todas las bases de su vida anímica, de sus valores y de su autoconcepto.
Priorizamos relaciones seguras, afectivas y coherentes, donde el niño se sienta visto, escuchado y acompañado. Les acompañamos en la adquisición de herramientas para poder solventar conflictos y poder resolverlos buscando su bienestar y el de los demás. De esta forma apoyamos y fortalecemos el desarrollo de la empatía.
Integramos el contacto diario con un entorno natural como base para el desarrollo saludable y el respeto por el mundo. El contacto con la naturaleza nos ayuda a desarrollar y conectar con nuestra propia naturaleza interior. Por eso sentimos un gran bienestar cuando estamos en contacto con ella y podemos vivenciarla con cercanía y confianza.
Construimos una comunidad educativa donde familia y escuela caminan juntas en coherencia y respeto mutuo. Acompañamos a las familias con asesoramiento individualizado cada vez que lo necesitan o lo necesitamos nosotras, observando los cambios evolutivos de las niñas y los niños muy de cerca.
Preparamos a los niños para un contexto global, fomentando la curiosidad por otras culturas y una mentalidad abierta e inclusiva.
Se percibe capaz, valioso y con una base sólida de autoestima.
Ha desarrollado habilidades de vida práctica y toma pequeñas decisiones con una consciencia incipiente.
Mantiene intacto el deseo natural de explorar, descubrir y comprender el mundo. El entusiasmo por el aprendizaje le guía hacia querer descubrir el mundo.
Reconoce y expresa sus emociones de forma adecuada y muestra empatía hacia los demás. Es capaz de pasar momentos en contacto consigo mismo e identificar gran parte de sus emociones.
Se relaciona con otros desde el respeto, la cooperación y la escucha. Capaz de parar, y mirar a los demás.
Ha cultivado su capacidad de juego simbólico, expresión artística y pensamiento flexible.
Ha desarrollado coordinación, movimiento consciente y conexión con su entorno físico.
El cuerpo explora y aprende cuando el niño puede moverse según su propio ritmo.
Un desarrollo sensorial integrado facilita aprendizajes físicos, sociales y emocionales.
En un entorno seguro y cálido, el juego espontáneo es la base del aprendizaje.
A través de materiales artísticos y proyectos libres, el niño expresa y descubre su mundo interior.
Los cuentos favorecen la creatividad, la resolución de conflictos y la expresión simbólica.
El huerto, jardín y animales son espacios de aprendizaje y conexión con los ritmos de la vida.
Aulas con más de una edad favorecen el aprendizaje social y el apoyo entre iguales.
Se refuerzan valores como calidez, paciencia, generosidad y empatía.
La lógica y la matemática forman parte de la vida cotidiana sin presiones académicas.
Espacio, tiempo y libertad para que el niño haga por sí mismo.
El adulto acompaña con atención consciente, siendo ejemplo y guía.
Juguetes y recursos naturales que fomentan la experimentación y la expresión activa.
Un entorno ordenado y acogedor promueve seguridad, confianza y bienestar.
Grupos reducidos para una atención más personalizada.