A través del juego adquieren habilidades sociales, satisfacción, memoria y bienestar. No dirigimos el momento del juego. Dejamos que el niño exprese su propio yo.
Nuestro jardín, el huerto y los animales que viven en la escuela nos ayudan cada día a descubrir la naturaleza y conectar con nuestra naturaleza interior.
Les acompañamos en el despertar de la cualidad artística individual que habita en el interior de todo ser humano: acuarela, modelar con cera, proyectos de madera…
En nuestras aulas reforzamos valores como la calidez, el cariño, el silencio, la paciencia, el esfuerzo o la integración de la diferencia. Siempre adaptándonos a la madurez emocional del niño.
En Allegra acompañamos con respeto, con presencia, con coherencia y responsabilidad.
La lógica y la matemática forman parte de la vida cotidiana. Las trabajamos sin forzar el aprendizaje, con un modelo adecuado a la madurez intelectual del niño.